Síndrome de la cabaña: el miedo a la “nueva normalidad”

El prolongado confinamiento en nuestras casas ha generado en muchas personas el miedo a salir de nuevo, algo que ha sido diagnosticado, en muchos casos, como un síndrome

Se conoce como “Síndrome de la cabaña a la evitación del exterior después de un largo periodo de aislamiento, como el que se ha vivido por el coronavirus. Es un término acuñado en esas regiones de Estados Unidos en las que el crudo invierno obliga a la hibernación, y que ahora está siendo de lo más nombrado en medios de comunicación como una de las consecuencias psicológicas provocadas por el COVID-19.

Elena Cerrato Díaz, Huelva – 06/06/2020

La fase 3 es la nueva esperanza de la sociedad de nuestro país, un paso más hacia la “nueva normalidad”. Muchas provincias entran en esta fase y la movilidad entre ciudades y pueblos de provincias diferentes estará permitida. Podremos salir con mayor libertad. Sin embargo, hay quienes han llegado al punto de temer este momento, temer a la libertad. Son muy variadas las consecuencias psicológicas que ha llegado a provocar en muchas personas el estado de confinamiento por el que hemos pasado. Pero, existe una en concreto que está siendo de las más nombradas en los medios de comunicación: el ‘Síndrome de la cabaña’.

   “El “Síndrome de la cabaña es un estado anímico, mental y emocional como consecuencia del confinamiento que estamos viviendo. Al empezar a aplicarse medidas de relajación en las fases de desescalada, muchas personas se ven con muchas dificultades de salir porque han interiorizado el miedo o pánico y se sienten inseguras al no poder controlar la nueva situación”, palabras de Antonio Gómez Cruz, psicólogo onubense, que explica que no se trata de una enfermedad. 

   Nos hemos acostumbrado a estar en casa, a tener que salir dos o tres veces a la semana a por cosas indispensables como comida o medicamentos. Nos hemos hecho a ello y el salir nos resulta algo raro, ajeno a nuestro día a día y, como consecuencia, llega el miedo. Un miedo que provoca ansiedad en muchos casos y que esta deriva en el citado síndrome. “Uno de los síntomas de este síndrome es el miedo a las relaciones sociales porque se tenga la obsesión que cualquier persona es susceptible de tener la enfermedad y podamos ser contagiados”, explica Antonio Gómez. 

   Uno de los puntos claves para no alcanzar los síntomas de esta dolencia psicológica es la información. Gran parte del tiempo en casa ha sido invertido en querer saber toda la actualidad más inmediata sobre la situación que estamos viviendo. Sin embargo, la sobreinformación puede conllevar a cierta apatía a salir, “hay que tener buena información y no sobreexponerse de forma irresponsable, pero al mismo tiempo hay que ir dando los pasos adecuados para la vuelta a la normalidad, respetando las fases, es decir, precaución al máximo, pero no miedo”, anota el psicólogo Antonio Gómez aludiendo a que una buena información es vital. Y otro aspecto vital sería acercarnos poco a poco a la tan nombrada “nueva normalidad”, “dar paseos cerca de casa, cada día alejándonos un poco más, hasta que se vaya haciendo todo lo que se hacía antes. Es importante seguir las instrucciones de los especialistas con precaución, pero sin dramatismo”, aconseja Antonio Gómez. 

   El Síndrome de la cabaña está directamente relacionado con nuestros pensamientos, por tanto, son estos los que tenemos que intentar modificar con pequeños pasos si padecemos este síndrome. En palabras de Antonio Gómez, nuestro cerebro, principal afectado por este síndrome “necesita rutinas para gestionar el tiempo, para sentirse seguro y evitar dar espacio al pensamiento excesivo. Debemos reducir el tiempo de descanso, evitando ante todo pasar mucho tiempo en la cama o en el sofá. Hay que diseñar una rutina y cumplirla, donde nos marquemos obligaciones durante todo el día: trabajo en casa, tiempo para alimentarse saludablemente, tiempo para hacer ejercicio, para salir al exterior…”

   Cuando comenzó la primera fase de desescalada hemos podido comprobar que a todas horas había más personas en la calle de lo esperable. Por tanto, podríamos pensar que, para la mayoría de las personas, de todas las edades, ha sido un alivio. Sin embargo, para otras no lo es, no lo ven claro y hablan del pánico que les produce salir por el miedo a que puedan ser contagiadas. Según el psicólogo Antonio Gómez, la forma de sentir el miedo es distinta, según la edad, “entre los niños hay algunos que tiene miedo porque piensan que el coronavirus es alguien que está ahí dando vueltas o creen que es un “monstruo”. Las personas adultas, en general, han estado menos confinadas, ya sea por trabajo, comprar, tirar la basura, ir a la farmacia, etc. Sin embargo, hay algunas que no han salido. Este grupo va a depender mucho de que se dé la primera o segunda posibilidad, de la subjetividad de cómo vivencian el problema y si tienen algunos rasgos de hipocondría.” Los mayores también es el grupo más vulnerable ante la propagación de este síndrome provocado por la aparición del Covid-19, “las personas mayores han estado en un confinamiento total y tienen más miedo a salir porque piensan que se pueden contagiar, que pueden caerse y tener algún problema del cual no poder recuperarse bien o perder la vida”, explica Antonio Gómez.    

  Han sido más de dos meses de confinamiento y esto ha provocado numerosas consecuencias en la sociedad. El Síndrome de la cabaña es uno más, y poco a poco se irán aliviando. Se siguen buscando los remedios para alcanzar esa “nueva normalidad” tan esperada por todos. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *