Una mirada más común. “La gente es cada vez más ignorante por culpa del sensacionalismo en los medios de comunicación”

Así lo afirma uno de los encuestados, quien aclara que si los medios le diesen voz al pueblo, la situación sería distinta.

Más del 90% de personas encuestadas consideran que el sensacionalismo ha aumentado desde que se decretó el Estado de Alarma Sanitaria y más del 40% de encuestados cree que el uso del sensacionalismo en los medios es malo, siendo las redes sociales según casi un 47% de las respuestas, las que hacen un mayor empleo de esta práctica.

José María Castillo del Rosal, Sara Díaz Ruz y Mª Francisca González Pérez, Sevilla – 08706/2020

Causa gran interés saber qué es lo que la gente opina sobre el uso del sensacionalismo en los medios y sobre esta práctica en general, pero sobre todo, la idea principal de esta encuesta es conocer si los resultados que hemos ido obteniendo a lo largo de nuestro trabajo, coinciden con lo que los demás, es decir, el resto de sociedad, piensa.

Después de haber realizado una investigación sobre el amarillismo ahondando en cada uno de los medios y vías en los que se podía dar su uso, hemos considerado conveniente y de gran interés conocer qué es lo que la gente de a pie opina al respecto. Para ello hemos realizado una encuesta a 64 personas en total, conformada la misma por diez preguntas y además hemos dejado un espacio final para que quien quisiera, pudiera expresar su opinión al respecto de manera libre y anónima.

En primer lugar, nos hemos cerciorado de que las personas encuestadas conocían la terminología sensacionalismo, pues es algo indispensable para poder realizar las siguientes preguntas de la encuesta. Para ello, realizamos una pregunta básica “¿Sabes qué es el sensacionalismo? El 95’4 % (un total de 62 personas) conocen el término y dicen saber lo que es.

Partiendo de nuestra hipótesis inicial “Los medios hacen uso del sensacionalismo y esta práctica ha aumentado en los tiempos de Covid-19”, hemos podido observar que la mayoría de la población opina lo mismo al respecto.

Más del 90% de las personas encuestadas estiman que la situación que se ha estado viviendo en España y en todo el mundo entero, ha sido un gancho para los medios, una situación de la que poder sacar partido, independientemente de lo trágica que ha sido, coincidiendo así con nuestra hipótesis inicial.

 Tras realizar una primera investigación sobre el sensacionalismo, concluimos que el amarillismo no siempre tiene por qué ser algo malo, sino que es una práctica que al fin y al cabo todos los medios desarrollan, pues el sensacionalismo no es más que crear sensación en los receptores. En la mano de los medios está que el empleo del mismo sea para crear un bien en la sociedad o un mal. Sin embargo, más del 90% (58 personas) consideran que el uso del sensacionalismo en los medios de comunicación es malo, no siendo ni el 8% de personas las que opinan que la utilización que los medios hacen de esta práctica es bueno. Estos resultados, han hecho que nos llamasen la atención las siguientes ideas:

Vemos mucha variedad de opiniones. Más del 40% de personas que consideran que el uso del sensacionalismo en los medios es malo, ha opinado también que su empleo es innecesario pero eficaz. Esto quiere decir posiblemente que son conscientes de que es eficaz a la hora de conseguir rentabilidad económica, uno de los principales objetivos que ya destacamos en el uso de esta práctica. Por otro lado, casi el 30% opina que el sensacionalismo es una herramienta innecesaria en los medios frente al 20% que considera que es necesario pero perturba la práctica periodística. Este último resultado también es llamativo, ¿Es más fundamental la necesidad de los medios o la calidad de las informaciones? Resulta pues contradictorio que la mayoría opine que los medios realizan un mal uso del sensacionalismo pero que lo consideren necesario aun sabiendo que puede perturbar a la práctica periodística.

Por otra parte, nuestras áreas de investigación, como ya se ha mencionado anteriormente, eran todas aquellas en las que podíamos dejar entrever que el uso del sensacionalismo iba a estar presente de una manera u otra, es decir, en todos los formatos de medios de comunicación hasta el momento. Estos son, la prensa, la radio, la televisión y las redes sociales. No hemos realizado un análisis de estos medios utilizando unas variables similares, pero sí que hemos podido observar dónde el empleo del sensacionalismo es más frecuente y dónde lo es menos. ¿Coincidirán estos resultados con los de los encuestados?

Como se muestra en el gráfico, los encuestados consideran que las redes sociales son los medios donde más se hace uso del sensacionalismo. El amarillismo en las redes se podría observar en personas que tengan cierto prestigio, que sean considerados como “influencers”, modelos a seguir para grupos de personas y que traten temas de gran importancia, utilizando el morbo, la falta de contrastación, etc. Pero en realidad, en las redes sociales lo que sí podemos advertir es un gran número de noticias falsas, lo que se conoce como “bulos”. Para descubrir el morbo que hay en las redes, decidimos analizar “Twitter”,  y saber a través de ella cómo estaban tratando los políticos el tema del sensacionalismo. Observamos que sólo 1 de los 6 políticos analizados era el que hacía uso del amarillismo en su red, el señor Santiago Abascal. El resto solo hacía un uso partidista y demagógico de la misma.

Por el contrario a este casi 50% de encuestados, según nuestros análisis, la televisión ha sido uno de los medios que más ha hecho uso de esta práctica, modificando datos, utilizando un lenguaje morboso, aportando un solo punto de vista o dejando entrever la ideología del medio en cuanto a las entrevistas que realizaban. Podemos decir que en este caso, nuestros resultados coinciden con los de casi el 40% de personas encuestadas.

Nos gustaría también en última estancia, mostrar algunas de las respuestas libres que nos han dejado los encuestados, que son de gran interés y sobre lo que deberíamos reflexionar.

Los comentarios que en la imagen podemos ver, junto con los datos recabados en las encuestas no pueden dejar más claro el sentimiento de la población. Estamos observando a una sociedad cansada, una sociedad desinformada y consciente de ello. La prensa, y los medios de comunicación están dejando de ser fiables para las personas, como ocurría durante la crisis colonial del 98, en la que la prensa actuó de forma irresponsable, provocando la posterior desconfianza de la sociedad.

En definitiva, quizás haga falta escuchar y estar más al servicio de la población, pues uno de los principios del periodismo es la responsabilidad para con la sociedad, a la que desde hace un tiempo se vienen dejando de lado o así, por lo menos, lo sienten ellos.

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