El infierno del campo andaluz

Tras el periodo de estado de alarma y el respectivo confinamiento, el sector agrícola ha vuelto a estar en boca de todos por su esencialidad en la actividad productiva nacional y a la vez por la precariedad que lleva viviendo demasiado tiempo.

Miguel Ángel Guerra Delgado, Sevilla – 07 de junio de 2020

La crisis por la Covid-19 ha sido un golpe duro en todos los sectores económicos a nivel nacional e internacional. Al tratarse de un problema sanitario, las medidas para continuar estas actividades se ven condicionadas por las diversas situaciones que se viven en los lugares de trabajo, siendo las grandes superficies agrícolas las que peores facilidades tienen para cumplir los protocolos oportunos que impidan la propagación del virus. En primer lugar, los desplazamientos de los jornaleros se veían directamente afectado ya que muchos compartían vehículos y se han visto obligados a reducir el número de personas dentro de estos, dificultando así la llegada de personas a los lugares de trabajo anteriormente mencionados. También cabe destacar que mantener una distancia social considerable es bastante complicado durante este tipo de trabajos, además de portar la mascarilla reglamentaria, que dificulta la respiración en los trabajos más físicos.

Afortunadamente, el proceso de desescalada ha permitido una nueva normalidad en las tierras andaluzas pero que no se aleja de la normalidad de meses atrás. El Sindicato Andaluz de Trabajadores a través de su portavoz nacional, Óscar Reina, ha comenzado a emitir una serie de videos mostrando la cruda realidad de las condiciones laborales que se enfrentan los jornaleros, donde las premisas de los estatutos no se están cumpliendo, y, por consecuencia, piden un incremento en las inspecciones de trabajo por parte del Ministerio de Trabajo.

Los jornaleros están cobrando 45€ de sueldo por jornadas de 9 horas en la siembra de olivos. La ley marca 6 horas y cuarto de trabajo más 15 minutos de descanso por 48€ de sueldo.

Con motivo de las crecientes revueltas en Estados Unidos por el asesinato racista de George Floyd, se han llevado a cabo numerosas comparaciones con el sector agrícola. Concretamente, la provincia de Huelva cuenta con miles de hectáreas dedicadas a la siembra de frutos rojos, donde los empresarios y terratenientes optan por recurrir mano de obra inmigrante procedente de África, de las cuales se aprovecha su precaria situación para reducir costes en materia de sueldos y estancias dignas. Diego Cañamero, histórico militante del SAT, ha declarado que la denominada “California de Europa” se acerca más a las condiciones de África que del continente europeo. Son 90.000 los trabajadores temporales que se emplean en periodos de cosechas, por lo que es evidente que los ingresos en estas actividades son bastante elevados. Sin embargo, estima que los empresarios y terratenientes del campo llegan a dejar de declarar unos 30 millones de euros a la Seguridad Social. Más beneficios empresariales a cambio de menor jornal y pérdida de derechos laborales hacia los trabajadores.

Imagen: Europa Press

Se calcula que los empresarios dejan sin declarar 30 millones de euros a la Seguridad Social.

Recientemente, el experto australiano en derecho internacional y relator de las Naciones Unidas, Philip Alston, visitó nuestro país en materia de análisis de la situación social y económica durante dos semanas. Dentro de sus conclusiones destaca la división del país ibérico en dos, recalcando que la pobreza extrema se ha incrementado en estos últimos tiempos y califica que España se encuentra más próxima a países en vía de desarrollo que de los que forman la Unión Europea. Pero lo más sorprendente es la reacción que experimentó el señor Alston al llegar a los lugares de trabajo dedicados a la recogida de fresas de la provincia de Huelva, donde afirma que se quedó “pasmado” al ver la precaria forma de vida de los jornaleros que incluso comparaba con un nivel de vida más próximo al ganado que a una cuadrilla de trabajadores.

A pesar de todos los datos y documentos gráficos mostrados en medios de comunicación, la vida agrícola aun se ve muy mal vista por buena parte de los ciudadanos en nuestro país a pesar de ser la gran importancia del sector primario en la vida normal de las personas. Esta opinión gana fuerzas tras las falsas acusaciones respecto al conocido como “PER”, donde atacan a los trabajadores acusándoles que ganan un dinero público sin necesidad de trabajar cuando acaban los periodos de cosecha. A pesar de estas declaraciones, la realidad es muy es distinta, ya que estas ayudas son de muy bajo valor, cercano a 450€ y que requiere un mínimo trabajado de 35 jornales anuales.

“El 26,1% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza”

Entre todos debemos ser responsables e intentar colaborar con las mejores del sector, empezando por saber donde hacer la compra diaria de productos procedentes fuera de la explotación laboral y libres de grandes beneficios empresariales destinados a las grandes familias y fortunas nacionales que históricamente han sido dueños y señores de la tierra convirtiendo el campo andaluz en un lugar hostil y duro para ejercer tu trabajo como jornalero.

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